Ahora que los dos partidos
políticos mayoritarios están en declive por el hundimiento del bipartidismo en
España, deberíamos hacer memoria y repasar alguna de las acciones de los políticos
que fueron protagonistas en los días de la adopción Tratado de la Unión Europea,
unión en la que España, al igual que Italia, Grecia o Portugal se sienten más
esclavos que miembros.
La única mención posible la
merece el, por aquel año de 1992, Secretario General del Partido Comunista de España y Coordinador General de Izquierda Unida,
Julio Anguita. Y es la única posible porque fue el único que mantuvo un
discurso diferente al resto de partidos, un discurso de negación del Tratado de
Maastritch al cual veía, y muy acertadamente como un tratado en el que “la
política social es algo inexistente”.
Mientras el resto de partidos,
sin excepción, se sumaba a la “fiesta de Europa” y la vendían como un paso que
merecía la pena dar para lograr una mejora del bienestar social, Anguita mantuvo su discurso contra el tratado pidiendo al Presidente del Gobierno,
Felipe González, que se realizara un referéndum al igual que se hizo en Francia,
cosa que el Presidente no estimó oportuno.