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30 de mayo de 2013

Las lúcidas previsiones de Julio Anguita

Ahora que los dos partidos políticos mayoritarios están en declive por el hundimiento del bipartidismo en España, deberíamos hacer memoria y repasar alguna de las acciones de los políticos que fueron protagonistas en los días de la adopción Tratado de la Unión Europea, unión en la que España, al igual que Italia, Grecia o Portugal se sienten más esclavos que miembros.
La única mención posible la merece el, por aquel año de 1992, Secretario General del Partido Comunista de España y Coordinador General de Izquierda Unida, Julio Anguita. Y es la única posible porque fue el único que mantuvo un discurso diferente al resto de partidos, un discurso de negación del Tratado de Maastritch al cual veía, y muy acertadamente como un tratado en el que “la política social es algo inexistente”.
Mientras el resto de partidos, sin excepción, se sumaba a la “fiesta de Europa” y la vendían como un paso que merecía la pena dar para lograr una mejora del bienestar social, Anguita mantuvo su discurso contra el tratado pidiendo al Presidente del Gobierno, Felipe González, que se realizara un referéndum al igual que se hizo en Francia, cosa que el Presidente no estimó oportuno.

28 de mayo de 2013

La falsa libertad neoliberal

Podemos afirmar que existen, básicamente, dos modelos de sistema: por una lado tenemos el capitalismo, y por otro el socialismo y el comunismo. Si tenemos en cuenta cuáles son los valores que sustentan estas ideologías, veremos que en el primero, en el sistema capitalista neoliberal, el valor fundamental, al menos en apariencia, es la libertad, mientras que en el socialista o comunista es la igualdad.
Libertad, igualdad, fraternidad,
lema de la Revolución Francesa
Según nos dice el capitalismo neoliberal, la libertad es imposible si existe un Estado que coarte la actividad económica de las empresas, por ejemplo, de un país. Es decir, el Estado debe dejar hacer con total libertad y no inmiscuirse en las actividades económicas de las empresas. Por tanto, esta es la libertad que el sistema neoliberal defiende: la libertad por encima de todo, sin cortapisas. Ahora bien, debemos ver las consecuencias que conlleva esta libertad, porque no hace falta reflexionar demasiado para darse cuenta de que esta libertad total va en contra del mismo principio supremo que defiende. Por todos es conocida la frase “mi libertad acaba donde empieza la libertad del otro”. Esto quiere decir que, si bien yo soy libre, lo soy hasta el punto en que no perjudique a otra persona, que debe tener tanta libertad como yo. Por tanto, la libertad no puede ser total, ya que ese dejar hacer sin límites puede dañar a otras personas que también deben ser libres. Por poner un ejemplo simplificado vamos a suponer que en una sociedad existe libertad total y a una persona se le antoja hacer un experimento científico probando en otras personas y sin su consentimiento un medicamento del que no se saben sus efectos secundarios ¿No debería haber alguien o algo que regulara que la libertad de los demás se respete? ¿No debe existir un órgano que “regule” la libertad?
Este ejemplo de “cobayas humanas” por muy exagerado que parezca, los llevan a cabo hoy en día las empresas farmacéuticas pero, por poner un ejemplo que nos toque más de cerca, podemos hablar de la situación actual en España y en la mayoría de países europeos mediterráneos. Quienes defienden el sistema neoliberal son partidarios de dar cada vez más libertad a las empresas en materia de despido: demos más libertad para despedir, que las empresas sabrán actuar éticamente. Sin embargo, esto afecta dramáticamente a las personas que trabajan, pues quedarán sin trabajo y sin posibilidad de subsistir. Podrá decirse que una empresa, si tiene pérdidas es normal que despida trabajadores, pero no se puede hacer sin tener en cuenta la indemnización que ello debe conllevar y mucho menos si tenemos en cuenta que la empresa, generalmente, no despedirá por tener pérdidas, sino por no tener los beneficios que desea. Las consecuencias de esta libertad neoliberal se han visto hace poco en cómo empresas como Inditex o Primark, amparadas en esta libertad empresarial, explotaban en condiciones infrahumanas a trabajadores de Blangladesh.

7 de mayo de 2013

"Obrero y de derechas, ¡Y a mucha honra, oiga!"

Viñeta de El Roto
Si observamos la situación social actual, no sólo de España, sino de todos los países del sur de Europa, veremos que el descontento con las políticas de austeridad que los gobiernos están imponiendo bajo el mandato de la llamada “troika”, es generalizado. Las políticas de recortes en educación, sanidad, la privatización de sectores públicos o el empeoramiento de las condiciones laborales no gozan del favor de la mayor parte de los ciudadanos, y muchos de ellos se manifiestan en las calles, a pesar de que desde el Gobierno se encargan de amedrentar a los atrevidos que se atreven a protestar. Esta represión policial es, posiblemente, la que hace que muchos de los ciudadanos descontentos se lo piensen dos veces antes de salir a protestar, pero hay muchos otros que no salen a la calle por otro motivo: a pesar de ser trabajadores y defienden a la derecha neoliberal.
El obrero (o trabajador, por no sonar revolucionario) de derechas es aquel trabajador que, viendo que la gente con mayor poder adquisitivo, (la clase alta, es decir: banqueros y grandes empresarios) es de derechas, adopta la misma forma de pensar porque cree que algún día así llegará a pertenecer a esa clase elitista, explotadora y sin escrúpulos. El hecho de llevar traje a la hora de trabajar o tener un chalé en la sierra ya le hace sentir que no es trabajador, que no pertenece a esa parte de la sociedad que debe ponerse un mono azul o reflectante durante su jornada laboral. Lo que el obrero de derechas no sabe es que su idolatrada clase alta, los empresarios ejemplares (cuyos únicos méritos son sus beneficios monetarios al final del ciclo económico y no el buen trato a sus empleados), gozan de tal situación económica aprovechándose de su trabajo. La completa ignorancia del obrero de derechas sobre lo que realmente supone una ideología de este tipo es la única explicación para que la defienda.